sábado, 20 de agosto de 2016

Agosto


Todas mis expectativas
están apelotonadas
en la eternidad de Agosto,
en su lenta burocracia.

Hay un expediente médico
en la mesa cirujana
esperando que regresen
de su merecida holganza
los prestigiosos galenos
con su seria bata blanca.

Todos huyen en agosto
de la ciudad vitoriana
y hasta yo me he escapado
a la paz de las montañas,
para honrar la vida hermosa,
para llenarme de savia.

A veces quiero volar
colgada de una bandada
de golondrinas inquietas
cuando a la tarde disparan
la belleza del paisaje.

Mientras reparan mis alas
me agarro a tu mano amiga
y voy soñando palabras
que decoren el futuro
que presagiaron las hadas.

sábado, 6 de agosto de 2016

El beso


Despiértame el vientre
con el mismo beso
que diste a todas las princesas que dormían,
con la misma humedad
que acumuló mi sangre allí donde fue tu boca.

Sácame de la cabeza todo lo que no seas tú,
devuélveme el deseo.
Lo perdí en el banco de aquella estación
donde Penélope sigue esperando.

La de Serrat, por supuesto.







miércoles, 27 de julio de 2016

Buscando el azul


Hay gente que pasea el cuerpo
y gente que pasea el alma.
Unos corren por los andenes
para no perder el tren de la primavera
mientras otros esperan a que el invierno les estalle.
Hay corazones que guardan billetes caducados
en el fondo de un violín de tiempo,
buscando un amor
que les robe la memoria
y así olvidar la soledad
que borró días en el calendario.

Quizás debamos restar a las estaciones
los minutos en que las flores salen,
arañar los perfumes y los colores
dentro de un universo imaginario,
esperar que regrese del baúl escondido
el impulso definitivo hacia azules más intensos.

Puedo perdonarlo todo,
excepto que no me quieran.


Poema y fotografía: Arantza Gonzalo Mondragón

jueves, 21 de julio de 2016

Invisible


Estoy por tirar la toalla y aún no está puesto el ring. Encima llega agosto con su insoportable soledad, tan pastosa y caliente como el horno de una pollería.
Siguen sin verme. Soy sólo un objeto necesario para satisfacer su impúdico egoísmo.
Se acabaron las palabras, es hora de actuar.


jueves, 14 de julio de 2016

Editorial de la edición número 7 de la Revista Ultraversal, por Arantza Gonzalo Mondragón

La emoción, esa gran trasmisora

Cuando era adolescente escuchaba programas específicos de radio donde la música y la buena literatura eran los principales contenidos. Mientras mis congéneres se pirraban por Los 40 Principales, yo iba alimentando mi mundo interior con aquellos locutores y sus elecciones para despertar los sentidos.

Si me gustaba especialmente algún poema, anotaba el nombre del autor y compraba libros. Así hice una buena biblioteca. Mis momentos favoritos eran cuando llegaba a casa y los leía en voz alta, varias veces, e incluso llegaba a grabarlos en mi viejo radiocasete.

Un día escuché uno que me cambió la vida. No era especialmente emotivo, pero tenía una belleza y unas metáforas tan mágicas que se me erizó hasta el último pelo de mi cuerpo. Se titulaba Ella y era de Vicente Huidobro. Nunca imaginé que un hombre pudiera escribir algo tan hermoso a una mujer y de una forma tan diferente al romanticismo exagerado y plagado de tópicos. Ese poema me hizo absolutamente feliz.

Desde entonces es ese golpe mágico el que busco como lectora y también como poeta.

Yo soy una convencida de que para hacer sentir al otro, tienes que sentir tú. Tiene que haber una trasmisión, sea estética o puramente emocional. El que lee, como el que escucha música, observa un cuadro o ve una película va buscando sensaciones que conecten con su yo más emocional.
Todo vale excepto la indiferencia.

Yo he leído poemas de catedráticos en literatura, perfectos en la forma que no me han dicho nada y también he leído otros de gente humilde y apenas sin estudios que me han traspasado. La única explicación es que la forma se aprende, pero el talento no, por eso cualquiera con talento tiene la obligación de aprender lo formal para poder expresar las cosas con altura. Eso es lo que hacemos en Ultraversal, un taller literario donde todos aprendemos de todos y compartimos crítica sincera con el único objetivo de ayudar a mejorar al otro.

No es un trabajo fácil, requiere tiempo y esfuerzo, pero el premio del crecimiento personal y literario merece la pena.

El propio y el ajeno.


Arantza Gonzalo Mondragón


Para leer la Revista Ultraversal en pdf, pincha aquí.

martes, 12 de julio de 2016

Lo saben mis zapatos

Dice Pablo López, cantautor español, que su objetivo en la música es emocionar. La llorera que me he pegado con este vídeo es buena muestra de que lo consigue de forma magistral. Me quito el sombrero.

"Te quiero matar de amor y no lo sabe nadie.
Nadie puede imaginárselo."

Pablo López


lunes, 11 de julio de 2016

Cal y arena


El presente me está dando
las últimas dentelladas
y el futuro asoma libre
a pesar de su guadaña.
Es mi cuerpo mi enemigo
y mi aliada es el alma
por lo que tengo bien claro
quién ganará la batalla.

Aunque parezca increíble,
soy feliz, tengo esperanza.
El amor ha renacido
desde las mismas entrañas,
y aunque el camino se alargue
aunque aparezcan cornadas,
a todo voy a hacer frente
porque la meta me llama.

miércoles, 6 de julio de 2016

Confesión a las 14:44



Soy una mujer valiente y también una niña asustada. La primera intenta tapar a la otra, que no puede llorar en ninguna parte.
El único miedo que tengo es a quedarme a solas conmigo misma. Me temo como una víctima  a su verdugo.

Empieza el baile de títeres, el pase de modelos en pelotas y batas blancas. Como decía el título de aquella canción de los Frankie Goes To Hollywood: Bienvenidos a la cúpula del placer.

No me hagas caso, es sólo ironía, una coraza que me sirve para minimizar la rabia y escribir más elegantemente.


La realidad aquí y ahora es que reconozco que lo mío no son las carreras de 100 metros porque requieren fuerza y potencia. Lo mío es la maratón, pura y dura cuestión de resistencia.

No hay prisa, la meta no se va a mover.






viernes, 1 de julio de 2016

Breves

Tengo un padre muerto al que quise tanto que casi me cuesta la vida.

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Soy valiente porque no tuve otra opción.

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Por fin subí al tren, dejé el andén maldito. Nada ni nadie va a conseguir que baje.

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Soy feliz, aunque la felicidad es una mala  puta que siempre pasa factura.

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Tengo amigos de valor incalculable. Todo lo demás es secundario.



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lunes, 30 de mayo de 2016

La ventana

Cuando Dios cierra una puerta
también abre una ventana
y algo nuevo y bonito
me está naciendo en el alma.

Por su marco escapa el miedo
y se instaura la esperanza
en la casa silenciosa,
en la casa sosegada.

Ya puedo sentir el viento
ya puedo soltar amarras
ya puedo empujar con fuerza
la triste Barca Varada.

Voy a poner en el mástil
una bandera pirata
para robarle a la vida
de cada instante, su magia.

Da igual lo que me depare,
no le tengo miedo a nada.

sábado, 28 de mayo de 2016

Tristeza positiva

La tristeza es un sentimiento con el que puedo lidiar. Lo que me destrozó fue todo lo anterior: la angustia, la desesperación, la impotencia ante el sufrimiento, la pena, el miedo, la ansiedad, la incomprensión y el abismo sin fondo. El dolor por la muerte de un padre al que has querido y dado todo por él hasta el final es algo doloroso para cualquiera, comprensible, aunque no todo el mundo entendió lo que vivimos tantos años de puertas para adentro. Cualquier pequeño detalle me recuerda a él y las lágrimas salen solas.

Ya no está, se fue vete a saber dónde. Mi padre no es una estrella más que desde el cielo nos cuida ni tampoco está viéndonos y protegiéndonos. Mi padre se fue y cortó el vínculo.

Bienvenida sea la tristeza, entonces.


domingo, 1 de mayo de 2016

Cambio de actitud

Si pudiera dar un salto
sobre este presente incierto,
sobre este campo de minas
ocupado por el miedo,
si pudiera saltar libre,
impulsándome hacia el cielo
con un corazón de piedra
indolente al desconsuelo,
no sería la que soy.

Pero he de poner remedio
utilizando mis armas,
solucionar sin lamentos
el salto libre al abismo.

Tengo un nuevo jazminero
donde están saliendo flores
-tan robustas como el hierro-
de la planta del futuro.
Este es mi nuevo secreto,
la fuerza del horizonte
en el que al final me veo.

Por fin quiero estar allí,
en el patio de recreo,
ese gran desconocido
que por supuesto, merezco.




sábado, 9 de abril de 2016

Desarmada

Hay días en que lo doy todo por perdido, como hoy. Soy una malabarista rota sin la pericia necesaria para mantener la torre de naipes en pie.
Que se caiga de una puta vez.

Está entrando agua en el barco y sólo yo peleo por sacarla. El naufragio es inminente.

jueves, 7 de abril de 2016

Romance de mis días



Abro los ojos y veo
un hacha en el horizonte
desgastando la madera
del futuro de mi nombre.

Es poco lo que diviso
más allá de mis barrotes,
el presente roba el tiempo
destinado a predicciones.
Contenta si pasa un día
con las justas desazones
porque últimamente voy
de susto a disgusto al trote.

La paz ha muerto en mi casa
y es el miedo quien responde
cada vez que suena el timbre
y en la puerta está Caronte.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Andén maldito




Estoy en los andenes de la estación perdida
luchando por subirme
a algún vagón del tren de la existencia.

Pasan uno tras otro, velozmente,
embriagados de ruido,
impidiendo
que se escuche mi voz desesperada,
suplicante, 
agónica y feroz,
pidiendo que se paren solamente un momento
para ocupar mi sitio,
para tomar las riendas de la vida.

Los valientes se mueren en el tren,
jamás en el asiento eterno de la espera.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Ania y el sexo



La hermana de mi compañera de pupitre tenía parálisis cerebral. Se llamaba Ania y era un cuerpo sin alas atado a una inteligencia intacta.
Le costaba mucho hacerse entender, porque todas las palabras las decía con la lengua fuera de la boca.

Yo visitaba su casa a diario, para hacer los deberes con mi amiga.
Ambas nos hicimos inseparables en nuestros trece años, llenos de risas y confidencias.
Nos hacíamos mujeres a golpe de calendario.

Una tarde mi amiga se fue a comprar y me quedé sola con Ania. Ya me había adaptado a su lenguaje y nos entendíamos perfectamente.

De repente se me quedó mirando y me dijo que le metiera la mano por debajo del pantalón. Me lo pidió por favor, con una naturalidad pasmosa.

Aquello me descolocó tanto que hice que no le había entendido. Ella se señalaba el bajo vientre y suplicaba una y otra vez. Yo seguía haciéndome la tonta, con los ojos en el libro y el alma en el suelo.

En eso llegó su hermana. Yo estaba tan abochornada que la saqué de la habitación para decírselo.
Soltó una carcajada y me dijo que era normal, que ella por las noches la masturbaba porque la pobre no podía hacerlo, y era aquél un placer que Ania no podía perderse.

En un principio no supe qué pensar, pero al final acabó pareciéndome bien.

Cuando entramos le dije que no volviera a pedírmelo, y se puso a llorar como nunca he visto llorar a nadie.

 

domingo, 30 de agosto de 2015

Palabras vanas




Me queda poco tiempo para el cambio,
para cerrar la llave que conecta
la mente con el corazón, y quiero,
necesito, soltar de mi garganta
los lazos afectivos que me ahogan.

Las trompetas de la negrura gritan 
rebotando su eco en los espejos,
reflejando fantasmas visionarios
que saben mi pasado, mi presente y mi futuro.
Repiten dos palabras, dos cuchillos,
miedo e incertidumbre.

Quisiera ser psicópata,
salir indemne de esta cruel intemperie.

domingo, 24 de mayo de 2015

Desde siempre


Lo mío con usted, 
caballero de luces y sombras, 
ya se rumoreaba en las cuevas de Altamira, 
ya estaba en el canto nocturno 
del mirlo primigenio 
que viajaba a lomos de saurios gigantes. 

Porque el mar y el cielo eran los mismos 
y no importan los siglos que pasaron 
ni los que queden por venir. 

Lo mío con usted 
-que no es lo mismo que lo suyo conmigo, 
ni lo nuestro- 

tiene callados a todos los poetas del mundo.

martes, 10 de marzo de 2015

Revelación


Si hubiese un Dios le pediría
que arrancase de mí los sentimientos.

Fuera el amor, el odio,
la impotencia y la decepción,
el temor y la angustia.

¿Dónde puedo comprar un corazón de piedra?

Estoy en la almoneda de la incertidumbre
al borde del abismo,
en la mesa de juego
apostando a caballo perdedor.

Y de repente todo explota,
el casino está en llamas y el trato sin cerrar.

Sobrevivo y escapo.

Desde el fuego Caronte me saluda,
yo le miro y me río a carcajadas,
totalmente embriagada por la vida.

Quiero quedarme aquí, conmigo.

martes, 24 de febrero de 2015

El padre Albizu




A mis diecinueve años todavía no había visto el mar.
Por aquel entonces estudiaba delineación en un instituto regido por jesuitas. El profesorado era laico y los curas daban alguna asignatura o llevaban tutorías.

El padre Albizu era recién llegado a Vitoria. Venía de alguna comunidad cerrada y era su primer año de docente, aunque rondaba los cuarenta. Era un vascorro que justo se defendía en castellano. Tenía la nariz aguileña y un pelo negro muy abundante que se peinaba hacia atrás, estilo años cincuenta.
Iba un poco desaliñado, siempre con jerseys cuatro tallas superiores a la suya. Le sobraba un cuarto de metro en las mangas y otro en la cintura.

Era nuestro tutor además de profesor de euskera. Se notaba que sabía la lengua de cuna, pero de gramática no tenía mucha idea. Las clases eran un auténtico desmadre porque nadie le hacía caso y él tampoco tenía resortes para ejercer la autoridad con el respeto que dan los conocimientos. Yo le rebatía todo, le exigía lógica y no era capaz de aplicarla. Al final optaba por enfurruñarse como un niño malo y hacía silencio.

Nuestra rebeldía y su ineptitud habían marcado distancia entre nosotros.

Un día nos llamó uno por uno al despacho. Como tutor tenía que cumplir un mínimo de trato con los alumnos. Nadie estuvo allí más de un minuto salvo yo, que pasé de la hora.
Era muy tímido cara a cara y más con las chicas. Éramos cuatro féminas entre treinta y seis varones.
Aparte del sermón sobre mi pasotismo en su asignatura, me dijo que le gustaban mucho los poemas que yo escribía en el periódico del instituto.
Aquello me descolocó.
Poco a poco empezó a contarme cosas, y se fue suavizando el aire violento que traíamos premeditado. Hablamos de nuestras vidas, como dos amigos, casi en secreto de confesión.
Lo más nimio que le dije fue que nunca había visto el mar.

Un lunes entró en clase y dijo que había preparado una excursión para ir a la playa de Laga.
Me entró un rubor casi infantil al pensar que podía haber sido por la conversación de aquella tarde.

No recuerdo nada del viaje, ni la ida ni la vuelta ni el autobús ni el camino. Nada.
Sólo recuerdo que bajaban todos a la playa como locos en un ruido de chapoteos y risas.
Yo me quedé atrás, sola, mirando al mar.
Y de repente el paisaje se hizo silencio. Sólo se oía el rumor de las olas cabalgando sobre mis latidos.
Intentaba digerir toda esa belleza poco a poco pero se me atragantó la emoción y rompí a llorar.

Era feliz, completamente feliz.

No sé el tiempo que pasó, pero de repente miré a los chicos y me di cuenta que el cura no estaba.
Me giré para buscarlo con la mirada y lo encontré allí, justo detrás mío, viendo lo que yo miraba.
Adiviné que me oyó llorar y me dio vergüenza sostenerle la mirada, pero la sorpresa me la llevé yo.
Él también estaba llorando.
Le acerqué la mano y me la metió entera en su puño grande. Sólo acerté a decirle gracias, y él asintió con la cabeza. La garganta no nos permitió más palabras.

Eché a correr donde los chicos sabiendo que algo importante me había pasado.

domingo, 1 de febrero de 2015

Delimitada


Voy a muchos sitios cada día
y todos son cárceles,
porque el edificio viene conmigo.

Soy una paloma cansada
de llevar mensajes en blanco
a tantos destinatarios invidentes
en tantos bulevares destruidos.

Tampoco yo quiero mirarme,
no vaya a ser que no me reconozca.

viernes, 9 de enero de 2015

Jaculatoria

Por los médicos sin fronteras y las fronteras sin médicos,
por los refugiados a quien nadie da refugio,
por las vidas sin Dios y sin tierra.
Por los Cristos que ejercen fuera de los templos
y los templos que ejercen sin mirar al hombre.

Por el miedo que me dan los intolerantes
y aquellos que los toleran,
por los que matan en nombre de Dios
cuando no hay ningún Dios que ordene matar
ningún Dios que ordene
ningún Dios que
ningún Dios.

Porque la poesía siga siendo un arma cargada de futuro.
Porque haya futuro para todos.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Miedo


He avanzado en la vida superando los miedos.
Miedos reales con los que lidié
para salvar lo más importante de mí.

Después de cada embate
quedaba desfondada de puertas para adentro.

Confieso que hubo veces
que el temor consiguió mi sumisión
y elevar mi vulnerabilidad a lo más alto.

Nunca he tenido a nadie
capaz de protegerme,
siempre solucioné todo yo sola
y eso me hizo ganar en fortaleza.

Hoy tengo nuevas amenazas,
pero lo que no saben
es que ya solamente tengo miedo de mí,
que podría morir, también matar
solo por defender
el altar de la diosa que venero,
el pequeño y sagrado espacio
de la tranquilidad.

martes, 4 de noviembre de 2014

Recuperando las alas



A ratos siento mutiladas
las alas que estrené
cuando el amor solía visitarme.
Entonces fue cuando aprendí a volar
y todavía no se me ha olvidado.

Pero las alas pesan
empapadas de orines
de un padre sin memoria.
Pesan ante una madre
agotada y nerviosa,
ante un hermano ausente.

Intento corregir tanta impotencia,
el cuerpo perezoso para el cambio,
la mente perezosa para el cuerpo.
Contar hasta diez mil antes de la ira,
controlar la pulsión
y dejar paso al raciocinio
son mis caballos de batalla.

Puedo decir por fin que me conozco
que valoro y que quiero lo que tengo
que vivir no es lo mismo que estar vivo.

Ya cogí el tren.

viernes, 31 de octubre de 2014

Sin retorno




Voy enderezando los caminos
que llevan al orden.
Poco a poco voy matando
la parte de mí
que se desparrama emocionalmente
en callejas sin salida,
en tierra de nadie.

Sin dejar de amar todo lo que amo
empiezo a tomar las riendas
de un corcel herido en los pesebres,
sin haber trotado todavía.

He abierto la puerta del establo
y al salir le prendo fuego.

Montada en el potro
le azuzo con los estribos:
-Corre hacia delante,
no mires atrás.-

Ese lugar ya no existe.

domingo, 13 de julio de 2014

Espirales



Volver siempre al mismo espacio podrido,
a las habitaciones repletas de ausencias.

Patinar por un cono deslizante
a velocidades vertiginosas.
Caer al vértice
solamente para coger impulso
y subir
subir
subir
con el solo objetivo
de ganarle espacio al infierno.

La casa es un laberinto de espejos cóncavos.

Si te paras, estás muerto.

miércoles, 25 de junio de 2014

El pacto

Tengo bajo mi protección un sitio
en el fondo del alma
por el que todavía soy capaz de morir
o matar.
Es como un pozo radioactivo, ciego,
silente, al que nadie en este mundo
puede mentir.
Se forjó él solito,
a fuerza de tragarse lo intragable.

A mí también me asusta
y es mi obligación salvaguardarlo
de todos los bastiones enemigos.

Tengo que hacer un pacto con la vida:

Yo me ofrezco a cerrar algunas puertas,
me ofrezco a prevenirme,
a acumular resortes
y montarme un teatro si hace falta
para que su certeza no me tumbe.

Soy solo una mujer
que está aprendiendo a negociar sus límites
y está enterrando sin armar tragedias
lo que jamás tendrá.

jueves, 12 de junio de 2014

Un poco de mí


Soy pacifista por naturaleza,
experta en diplomacia, dialogante
mientras nadie se pase de rasante
juzgando mis principios sin certeza.

Por otro lado tengo fortaleza
y cuando considero algo insultante
soy también polvorín beligerante
que dispara palabras con firmeza.

Muchos defectos tiene mi genética:
soy tozuda y ansiosa, precavida,
y casi siempre para mal, profética.

Pero también mimosa, divertida,
leal, voluntariosa, fiel, hermética,
pelín exagerada y descreída.