lunes, 1 de mayo de 2017

Mereció la pena resistir















Salgo buscando el sol

como quien busca a Dios en su intemperie.
Mientras el viento norte hiela mi palidez
los pendencieros rayos
regeneran mi alma, tanto tiempo escondida,
tanto tiempo exiliada.

La ira, la ansiedad, los negros miedos
están ardiendo en la incineradora
que carboniza sus postreros golpes.

Soy invencible mientras el amor permanezca
doblegando a las fieras que protejo.
Lo podrido agoniza y el futuro por fin
es una nube alta de alegría.

No me extraña,
lleva cincuenta años esperándome.