sábado, 26 de noviembre de 2016

Ponencias

Ya no estoy sola, me tengo a mí misma. Tú y sólo tú has conseguido que recupere lo mejor de mí, toda aquella esencia vital que ya daba por perdida.
Yo nací para querer y no para que me quieran. No es un pensamiento victimista sino una realidad que acepto con alegría.
No pido nada, tengo demasiado.

Estoy capacitada para amar, pero el miedo me impide demostrarlo.
Tengo un exagerado sentido del ridículo.