martes, 4 de noviembre de 2014

Recuperando las alas



A ratos siento mutiladas
las alas que estrené
cuando el amor solía visitarme.
Entonces fue cuando aprendí a volar
y todavía no se me ha olvidado.

Pero las alas pesan
empapadas de orines
de un padre sin memoria.
Pesan ante una madre
agotada y nerviosa,
ante un hermano ausente.

Intento corregir tanta impotencia,
el cuerpo perezoso para el cambio,
la mente perezosa para el cuerpo.
Contar hasta diez mil antes de la ira,
controlar la pulsión
y dejar paso al raciocinio
son mis caballos de batalla.

Puedo decir por fin que me conozco
que valoro y que quiero lo que tengo
que vivir no es lo mismo que estar vivo.

Ya cogí el tren.