miércoles, 20 de junio de 2012

Romance para mi padre




A la vejez llegó el niño
para reírse sin cargas
cazando bichos del suelo
y piropeando damas.

Se aburre con las noticias
cuando antes eran su plata,
jamás entraba a los bares
y ahora son nuestra baza.
Se deja mimar por todos
mis amigos en la barra
mientras degusta un café
con aroma de camada.

-Me duele aquí y acullá
me pica a morir la espalda
y me mareo todito
si al caminar no me agarras.-

Las noches son tremebundas:
siente moverse la cama
y oye a gente paseando
como si fuese la plaza.

No son nada más que sueños
aunque los vive sin farsa.
Todo se resuelve fácil
si le calmo la palabra,
si barnizo sus angustias
y le escondo sus fantasmas.

Vamos juntos a ver pájaros
al parque cerca de casa
antes de que duerma el mirlo
y oscurezcan las retamas.