domingo, 5 de agosto de 2012

Buscando el azul


Hay gente que pasea el cuerpo
y gente que pasea el alma.

Mientras unos corren por los andenes
para no perder el tren de la primavera,
otros esperan a que el invierno les estalle.
Son corazones que guardan billetes caducados
en el fondo de un violín de tiempo,
buscando un amor
que les robe la memoria
y así olvidar la soledad
que borró días en el calendario.

Quizás debamos restar a las estaciones
los minutos en que las flores salen,
arañar los perfumes y los colores
dentro de un universo imaginario,
esperar que regrese del baúl escondido
el impulso definitivo hacia azules más intensos.

Puedo perdonarlo todo,
excepto que no me quieran.