viernes, 23 de marzo de 2012

Soneto de las incognitas


¿Dónde iremos, amigo, cuando la vida cese?
¿Dónde estábamos antes de venir a este mundo?
Tengo una teoría que me ayuda bastante:
Iremos, justamente, allí donde estuvimos.

La memoria del hombre solo abarca esta vida
por lo tanto es inútil querer adivinar
el antes y el después de lo que ahora somos.
No le compite al hombre interpretar a Dios.

¿Fuimos olvido antes del latido uterino?
¿Es ciencia o es misterio la quiniela vital?
Son preguntas al viento, sin respuesta certera.

Pero todos tenemos la necesidad íntima
de querer seguir siendo. No queremos perder
en el silencio eterno la aventura del alma.