jueves, 5 de agosto de 2010

Antipoeta


Se me mueren palomas en el fondo del vientre,
se me ahogan los gritos en la boca cerrada,
apretada de dientes, podrida de blasfemias.
Mi lado más oscuro emerge tenebroso.

Sólo soy un demonio que se va alimentando
de la última carroña dejada por los buitres,
en un acto reflejo, falsa misericordia
de los que ya saciaron el hambre de sus tripas.

Necesito ser mala, cruel, maltratadora,
pérfida hija de puta que baile sobre tumbas,
egoísta insaciable, asesina feliz
de flojos y débiles, de doctos pusilánimes.

Y hasta aquí mi arrebato, una auténtica orgía,
una falacia impúdica que me sacó el veneno.